Leyendo a Stefan Zweig

     La primera novela, amplia, que leí de Stefan Zweig fue ya hace tiempo “La piedad peligrosa”, también editada con otro título “La impaciencia del corrazón”. 1939

     Su argumento desde la Wikipedia se resume:

    El joven teniente de caballería austriaco Anton Hofmiller es invitado al castillo del ennoblecido judío húngaro Lajos von Kekesfalva. Allí conoce a su hija Edith, confinada a una silla de ruedas, por la que siente una gran compasión que le lleva a prometerle en vano una curación imposible, y a alimentar un amor que no corresponde. Edith se enamora perdidamente del incauto oficial, que la tortura a pesar suyo con sus continuos cambios de actitud, inducidos por el miedo al ridículo ante sus amigos si llegara a conocerse su relación. Cuando Edith se da cuenta de esto, se quita la vida. Abrumado por la culpa, Hofmiller acude con alivio al frente de la recién iniciada Primera Guerra Mundial, donde su indiferencia ante la muerte le lleva a convertirse en un héroe admirado por todos, pero despreciado por sí mismo.

     De ella no había dejado constancia: lectura interesante, bien estructurada y con buenas descripciones, incluyendo la vida interior de los personajes.Como dice el primer título la “piedad”, sentimiento confuso y ambivalente: la novela deja tras la lectura un regusto un tanto amargo, a pesar de las heroicidades en la guerra.

     Sigo ahora comentando obras cortas de Stefan Zweig.

  • Los ojos del hermano eterno

     La obra narra el camino de un guerrero llamado Virata hacia la purificación. Ante un gran acontecimiento en el que tiene que tomar una determinación, la inacción le lanzará por diversas etapas como guerrero, juez, noble, anacoreta, en busca de la libertad y la tranquilidad de espíritu. Al final descubrirá que sólo quien es útil es libre: quien da su voluntad a otro y su energía a una labor.

  • Mendel, el de los libros

     Narra la historia de un viejo vendedor ambulante de libros. Judío de nacionalidad rusa, su presencia es tolerada en un Café vienés por su erudición bibliográfica. Ensimismado en su mundo, no percibe los drásticos cambios efectuados a su alrededor, los ocasionados por la I Guerra Mundial. Acusado erróneamente de colaborar con los países enemigos, Francia y Gran Bretaña, en 1915 es enviado a un campo de reclusión. Tras dos años encerrado es puesto en libertad, regresando al Café como si nada hubiera ocurrido. Pero su memoria ya no es la misma, ya no puede leer, sus clientes han desaparecido, todo su entorno ha cambiado, reflejando el padecimiento sufrido, lo que contribuye a su trágico final.

En su acostumbrado tono desgarrado, Zweig plantea magistralmente, por medio de una pequeña historia de un personaje modesto, el impactante golpe que significó para la vida y la cultura vienesa la Gran Guerra.

Anuncios

Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
Esta entrada fue publicada en A recrearse, Educación y enseñanza, Europa, Europa siglo XX, Guerras Mundiales, Libros, Lo social concreto, Mentretengo, Stefan Zweig y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s