“Virgen”, poema del mejor Octavio Paz

Para facilitarme la lectura de la poesía de Octavio Paz, he leido un pequeño libro titulado “Octavio Paz. Premio “Miguel de Cervantes 1981”, de la Editorial del Hombre-Andropos, Ministerio de Cultura.

Libro de acercamiento coloquial del que destaco esta cita de “Hojas sueltas de una biografía”, por Juan Malpartida .

Octavio Paz responde al entrevistador: “El poeta no escribe con los ojos cerrados, sino entreabiertos, en una penumbra. Ente los poemas de ese primer período, el más complejo, y quizá, el mejor hecho es “Virgen”. Lo publiqué en Sur, en 1944, con otro título: “Sueño de Eva””.

Este es el poema, c0mpuesto de 4 partes, transcribo la I y IV, última:

Virgen

   I

ELLA cierra los ojos y en su adentro
está desnuda y niña al pie del árbol.
Reposan a su sombra el tigre, el toro.
Tres corderos de bruma le da al tigre,
tres palomas al toro, sangre y plumas.
Ni plegarias de humo quiere el tigre
ni palomas el toro: a ti te quieren.
Y vuelan las palomas, vuela el toro,
y ella también, desnuda vía láctea,
vuela en un cielo visceral, oscuro.
Un maligno puñal ojos de gato
y amarillentas alas de petate
la sigue entre los aires. Y ella lucha
y vence a la serpiente, vence al águila,
y sobre el cuerno de la luna asciende…

………………..

       IV

Al pie del árbol otra vez. No hay nada:
latas, botellas rotas, un cuchillo,
los restos de un domingo ya oxidado.
Muge el toro sansón, herido y solo
por los sinfines de la noche en ruinas
y por los prados amarillos rondan

el león calvo, el tigre despintado.
Ella se aleja del jardín desierto
y por calles lluviosas llega a casa.
Llama, mas nadie le contesta; avanza
y no hay nadie detrás de cada puerta
y va de nadie a puerta hasta que llega
a la última puerta, la tapiada,
la que el padre cerraba cada noche.
Busca la llave pero se ha perdido,
la golpea, la araña, la golpea,
durante siglos la golpea
y la puerta es más alta a cada siglo
y más cerrada y puerta a cada golpe.
Ella ya no la alcanza y sólo aguarda
sentada en su sillita que alguien abra:
Señor, abre las puertas de tu nube,
abre tus cicatrices mal cerradas,
llueve sobre mis senos arrugados,
llueve sobre los huesos y las piedras,
que tu semilla rompa ¡a corteza,
la costra de mi sangre endurecida.
Devuélveme a la noche del Principio,
de tu costado desprendida sea
planeta opaco que tu luz enciende.

Para leerlo entero: en  poeticous.

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Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
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