Aprender a disfrutar de la poesía

He pasado ratos muy agradables leyendo poesía. Me sucede, sin embargo que al decidirme por un autor nuevo, me cuesta concentrarme y seguir muchos de sus poemas. Incluso algunos se me atragantan, siendo muy pocos los que realmente me sorprenden.

Esto suecede en la primera lectura, posteriormente, mientras voy avanzando en el libro en cuestión, muchas veces vuelvo sobre los que primero he leido y entonces es cuando empiezo a descubrir en unos más que en otros mayor interés para mí.

Esto es lo que me está pasando con Octavio Paz y su libro “Libertad bajo palabra”. Algo parecido me sucedió con César Vallejo o Pablo Neruda.

Añadir, también, que una tarea que me impongo siempre es leer a ratos, los distintos apartados de los estudios introductorios que todos estos libros suelen traer. Algunos los hay que son bastantes clarificadores otros resultan más enrevesados. Esto último me ha sucedido con la Introducción de “Libertad bajo palabra” del editor Enrico Mario Santí.

Otro recurso al que también echo mano es la lectura de Historia de la Literatura y en los tiempos en que estamos de tantas webs o blogs como se encuentran en la red.

Por ejemplo y sobre Octavio Paz: lawikipedia;  el ya señalado excentricaonline; bibliotecasdecervantes; donquijoteculturamexico; hay también los que presentan muchos poemas como poemasdelalma; o simplemente poesías.

A la altura de estar acabando el libro reseñado, puedo decir que los primeros poemas leidos, primera juventud del autor, entran dentro del estilo más sencillo del autor: recursos del ya pasado modernismo, temas de identidad, ambientes y circunstancias de su vida, realidades campesinas, localistas y también ensoñaciones. Pero sobre todo luz, aire, sombra, sueño, primeros amores, piedra, sencillas realidades. También alguna reflexión, intuiciones e imágenes existenciales.

Un ejemplo sencillo:

Jardín

A Juan Gil Albert*

Nubes a la deriva, continentes

sonámbulos, países sin substancia

ni peso, geografías dibujadas

por el sol y borradas por el viento.

Cuatro muros de adobe. Buganvillas:

en sus llamas pacíficas mis ojos

se bañan. Pasa el viento entre alabanzas

de follajes y yerbas de rodillas.

El heliotropo con dorados pasos

cruza envuelto en su aroma. Hay un profeta:

el fresno -y un meditabundo: el pino.

El jardín es pequeño, el cielo inmenso.

Verdor sobreviviente en mis escombros:

en mis ojos te miras y te tocas,

te conoces en mí y en mí te piensas,

en mí duras y en mí te desvaneces.

*Dedicado a Juan Gil Albert. Con nota que dice: poeta español, miembro de la redacción de la revista Hora de España. Paz lo conoce en Valencia en el “Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura” 1937. Después de la Guerra Civil, Gil-Albert vivió exiliado en México y en la Argentina. Se reintegró a la vida española después del franquismo. (Los enlaces son míos). En la foto Gil Albert, ya en el exilio, Octavio Paz… con la revista Taller

taller1

Del Libro Asueto 1939-44, dentro de la primera sección Bajo tu clara sombra.

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Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
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