Sobre “Historia del Siglo XX”, Primera Parte

El libro  de Eric Hobsbawm tiene tres partes, por ahora, me he interesado por la Primera “La era de las Catástrofes”. He leido ya sus siete capítulos, pero voy a mencionar aquí sólo algunas consideraciones sobre el primero “La época de la guerra total” que incorpora hasta 4 subapartados sin título. Personalmente me he interesado por lo que explica el autor sobre los efectos de las guerras, es la razón con la que el autor llega a llamar al período “Guerra de religión civil”de los 31 años en referencia a la Guerra de los 30 años del siglo XVII. Religión en referencia a ideología y no como serán las posteriores, que tendrán principalmente motivaciones estratégico económicas.

  • Empieza con esta generalización que explica el título de “era de las catástrofes: “… hubo momentos, durante los 31 años de conflicto mundial que van desde la declaración austríaca de guerra contra Serbia el 28 de julio de 1914 y la rendición incondicional del Japón el 14 de agosto de 1945 —cuatro días después de que hiciera explosión la primera bomba nuclear—, en los que pareció que podría desaparecer una gran parte de la raza humana.” 

Y para demostrarlo, varias páginas más adelantes concreta en cifras lo que sigue respecto a la 1ª Guerra Mundial: Los franceses perdieron casi el 20 por 100 de sus hombres en edad militar, y si se incluye a los prisioneros de guerra, los heridos y los inválidos permanentes y desfigurados —los gueules cassés («caras partidas») que al acabar las hostilidades serían un vivido recuerdo de la guerra—, sólo algo más de un tercio de los soldados franceses salieron indemnes del conflicto. Esa misma proporción puede aplicarse a los cinco millones de soldados británicos. Gran Bretaña perdió una generación, medio millón de hombres que no habían cumplido aún los treinta años (Winter, 1986, p. 83), ensu mayor parte de las capas altas, cuyos jóvenes, obligados a dar ejemplo en su condición de oficiales, avanzaban al frente de sus hombres y eran, por tanto, los primeros en caer. Una cuarta parte de los alumnos de Oxford y Cambridge de menos de 25 años que sirvieron en el ejército británico en 1914 perdieron la vida (Winter, 1986, p. 98). En las filas alemanas, el número de muertos fue mayor aún que en el ejército francés, aunque fue inferior la proporción de bajas en el grupo de población en edad militar, mucho más numeroso (el 13 por 100). Incluso las pérdidas aparentemente modestas de los Estados Unidos (116.000, frente a 1,6 millones de franceses, casi 800.000 británicos y 1,8 millones de alemanes) ponen de relieve el carácter sanguinariodel frente occidental, el único en que lucharon. En efecto, aunque en la segunda guerra mundial el número de bajas estadounidenses fue de 2,5 a 3 veces mayor que en la primera, en 1917-1918 los ejércitos norteamericanos sólo lucharon durante un año y medio (tres años y medio en la segunda guerra mundial) y no en diversos frentes sino en una zona limitada.

Comprobar cómo relaciona las víctimas en porcentajes tanto entre países como sobre sus propios ejércitos. Y cómo añade detalles sociológicos: los soldados ingleses de “capas altas”, alumnos de Osford y Cambrige o número limitado de norteamericanos que intervinieron en una y otra guerra.

  • En otro apartado se refiere a las otras consecuencias de esta terrorífica guerra: Al terminar la primera guerra mundial, la mayor parte de los que habían participado en ella —en su inmensa mayoría como reclutados forzosos— odiaban sinceramente la guerra. Sin embargo, algunos veteranos que habían vivido la experiencia de la muerte y el valor sin rebelarse contra la guerra desarrollaron un sentimiento de indomable superioridad, especialmente con respecto a las mujeres y a los que no habían luchado, que definiría la actitud de los grupos ultraderechistas de posguerra. Adolf Hitler fue uno de aquellos hombres para quienes la experiencia de haber sido un Frontsoldat fue decisiva en sus vidas.

De esta forma, el autor no se queda en las cifras, ni en consecuencias genéricas de las guerra, sino en aclarar el porqué de la “violencia” que llevaría a mucha gente “quemada en el conflicto” a abrazar y arrastrar a otras gentes al fascismo de los grandes líderes de Italia y Alemania.

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  • Tras dejar claro que las decisiones de Hitler de invadir Rusia y declarar la guerra a los Estados Unidos decidieron el resultado de la guerra, también hace referencia a las víctimas y consecuencias de la 2ª Guerra Mundial: Las pérdidas ocasionadas por la guerra son literalmente incalculables y es imposible incluso realizar estimaciones aproximadas, pues a diferencia de lo ocurrido en la primera guerra mundial las bajas civiles fueron tan importantes como las militares y las peores matanzas se produjeron en zonas, o en lugares, en que no había nadie que pudiera registrarlas o que se preocupara de hacerlo. Según las estimaciones, las muertes causadas directamente por la guerra fueron de tres a cinco veces superiores a las de la primera guerra
    mundial (Milward, 1979, p. 270; Petersen, 1986) y supusieron entre el 10 y el 20 por 100 de la población total de la URSS, Polonia y Yugoslavia y entre el 4 y el 6 por 100 de la población de Alemania, Italia, Austria, Hungría, Japón y China. En Francia y Gran Bretaña el número de bajas fue muy inferior al de la primera guerra mundial —en torno al 1 por 100 de la población—, pero en los Estados Unidos fueron algo más elevadas. Sin embargo, todas esas cifras no son más que especulaciones. Las bajas de los territorios soviéticos se han calculado en diversas ocasiones, incluso oficialmente, en 7, 11, 20 o incluso 30 millones.

Como se puede ver, sigue con la relativización de los datos y la desigual influencia sobre los países respectivos.

  • Él mismo autor se hace una pregunta que los ciudadanos de hoy nos hacemos constantemente sobre los causas o consecuencias económicas de los conflictos y la respuesta a aquellos hechos es muy distinta que la que nos damos ahora: ¿Impulsó la guerra el crecimiento económico? Al menos en un aspecto hay que contestar negativamente. La pérdida de recursos productivos fue enorme, por no mencionar la disminución de la población activa. En efecto, durante la segunda guerra mundial se produjo una importante destrucción de los activos de capital existentes antes de la guerra: el 25 por 100 en la URSS, el 13 por 100 en Alemania, el 8 por 100 en Italia, el 7 por 100 en Francia y sólo el 3 por 100 en Gran Bretaña (sin embargo, junto a estos datos hay que indicar la creación de nuevos activos durante la guerra). En el caso extremo de la URSS, el efecto económico neto de la guerra fue totalmente negativo. En 1945 no sólo estaba en ruinas el sector agrario del país sino también la industrialización conseguida durante el período de preguerra con la aplicación de los planes quinquenales. Todo lo que quedaba era una vasta industria armamentística imposible de adaptar a otros usos, una población hambrienta y diezmada y una destrucción material generalizada. En cambio, las guerras repercutieron favorablemente en la economía de los Estados Unidos, que en los dos conflictos mundiales alcanzó un extraordinario índice de crecimiento, especialmente en la segunda guerra mundial, en que creció en torno al 10 por 100 anual, el ritmo más rápido de su historia. Durante las dos guerras mundiales, los Estados Unidos se beneficiaron de su alejamiento del escenario de la lucha, de su condición de principal
    arsenal de sus aliados y de la capacidad de su economía para organizar la expansión de la producción más eficazmente que ninguna otra. Probablemente, el efecto económico más perdurable de ambas guerras mundiales fue que otorgó a la economía estadounidense una situación de predominio mundial durante todo el siglo xx corto.

hobsbawm5Y añade siempre con afán comparativo: Si los Estado Unidos (en ambos conflictos) y Rusia (especialmente en la segunda guerra mundial) representan los dos extremos de las consecuencias económicas de las guerras, hay que situar al resto del mundo en una situación intermedia entre esos extremos, pero en conjunto más próxima a la posición de Rusia que a la de los Estados Unidos.

Es decir, consecuencias negativas generalizadas menos para los grandes intereses de los Estados Unidos de América.

 

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Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
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