Poemas de “guerra” en “El Hombre acecha”, Miguel Hernández

Algunos de los poemas de este librito son de 1937 y por tanto de la misma época en que se escribieron los de “Viento del Pueblo”, ya comentado. Sin embargo la edición definitiva se preparó a finales de 1938: la guerra había seguido su curso y las espectativas de la República eran cada vez más pesimistas. Tambíen esto se notará en algunos poemas del libro.

Potente y que recuerda “Viento del Pueblo” es el poema “Llamo al toro de España”. donde inserta entre las estrofas versos sueltos en imperativo que al final del poema los recoge en esta estrofa:

Despierta toro: esgrime, desencadena, víbrate. / Levanta, toro: truena, toro, abalánzate. Atorbellínate, toro: revuélvete. / Sálvate, denso toro de emoción y de España.

Dedica otro poema a “El soldado y la nieve”. Y es que las batallas en Teruel fueron terribles en invierno y Miguel Hernández llegó a estar en ellas.

Pero el más duro, en línea a la tristeza que le embarga en el poema ya comentado “El tren de los heridos”, es otro titulado “El herido”. Se ha hecho muy famoso y ha estado también en boca de muchos cantautores la parte II, como canta un joven Serrat:

El herido    II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada,
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Y su experiencia de la guerra, ¡ya dos años!, se convierte en “el tiempo es sangre”:

18 DE JULIO 1936 – 18 DE JUIO 1938

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes.
Son dos años de sangre: son dos inundaciones.
Sangre de acción solar, devoradora vienes,
hasta dejar sin nadie y ahogados los balcones.

Sangre que es el mejor de los mejores bienes.
Sangre que atesoraba para el amor sus dones.
Vedla enturbiando mares, sobrecogiendo trenes,
desalentando toros donde alentó leones.

El tiempo es sangre. El tiempo circula por mis venas.
Y ante el reloj y el alba me siento más que herido,
y oigo un chocar de sangres de todos los tamaños.

Sangre donde se puede bañar la muerte apenas:
fulgor emocionante que no ha palidecido,
porque lo recogieron mis ojos de mil años.

Otros poemas en que Miguel canta o se extraña o incluso se aterra ante la mecánica de las máquinas como en “La fábrica-ciudad”, nacimiento en serie de los tractores que conoce en su estancia en Rusia o “El vuelo de los hombres” y su visión de la actuación de los aviones.

Más información sobre el contenido y las formas poéticas de Miguel Hernández en José Antonio Serrano Segura.

Anuncios

Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
Esta entrada fue publicada en Guerra Civil Española, Historia de España, Libros, Miguel Hernández y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s