Poemas de Miguel Hernández dedicados a “personas” “Viento del Pueblo

He leído el testimonio personal de Georges Orwell sobre la Guerra Civil, Orwell en España: narración de su participación y comentarios sobre lo que sucedía en el interior de la dinámica de partidos republicanos en el ámbito de Cataluña. Habla de partidos, pero insiste en personas concretas, sean españoles, italianos, belgas o compatriotas ingleses. Ello me ha animado a evidenciar algo que también hace Miguel Hernández, cuando desde otra perspectiva, dedica muchos de sus poemas a “personas concretas”.

Ya desde los inicios del libro “Vientos del Pueblo” dedica un poema “Elegía Primera”a Federico García Lorca, poeta. En el libro hay más elegías a personas ya muertas en la guerra: Elegía Segunta, a Pablo de la Torriente, comisario político. Otros poemas referidos a nombres propios como  Rosario Dinamitera, dedicada a esta joven miliciana que pierde la mano manipulando dinamita; a Ceniciento Musolini, el lider fascista italiano tan presente con sus ejércitos en la guerra; a Pasionaria, Dolores Ibarruri dirigente comunista.

rosario

doloresNombres individuales pero genéricos como Jornaleros, Campesino de España o al Soldado internacional caído en España; incluso referido a un territorio como EuzKadi.

54504_guernica_2Leer uno de estos poemas

      ELEGÍA SEGUNDA

A Pablo de la Torriente, comisario político

“Me quedaré en España, compañero”,
me dijiste con gesto enamorado.
Y al fin sin tu edificio trotante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.

Nadie llora a tu lado:
desde el soldado al duro comandante,
todos te ven, te cercan y te atienden
con ojos de granito amenazante,
con cejas incendiadas que todo el cielo encienden.

Valentín el volcán, que si llora algún día
será con unas lágrimas de hierro,
se viste emocionado de alegría
para robustecer el río de tu entierro.

Como el yunque que pierde su martillo,
Manuel Moral se calla
colérico y sencillo.

Y hay muchos capitanes y muchos comisarios
quitándote pedazos de metralla,
poniéndote trofeos funerarios.

Ya no hablarás de vivos y de muertos,
ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida
que no te verá en las calles ni en los puertos
pasar como una ráfaga garrida.

Pablo de la Torriente,
has quedado en España
y en mi alma caído:
nunca se pondrá el sol sobre tu frente,
heredará tu altura la montaña
y tu valor el toro del bramido.

De una forma vestida de preclara
has perdido las plumas y los besos,
con el sol español puesto en la cara
y el de Cuba en los huesos.

Pasad ante el cubano generoso,
hombres de su Brigada,
con el fusil furioso,
las botas iracundas y la mano crispada.

Miradlo sonriendo a los terrones
y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos
a nuestros más floridos batallones
y a sus varones como rayos rudos.

Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.

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Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
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