Los vecinos de Pamplona ante los invasores castellanos

Como he dicho en otro post Ambientación histórica, en la novela “Casta de Bastardos”, los primeros capítulos recuerdan al protagonista lo que percibieron alguno de los vecinos de Pamplona ante la conquista de Navarra por los castellanos.  Resume así los hechos:

“El 24 de julio de 1512, el duque de Alba tomó posesión de Pamplona en nombre de Fernando Aragón. No hubo contienda ni batalla. Bastó la amenaza de reducir las casas a cenizas, expoliar sus bienes y asesinar sin piedad a sus habitantes para que la ciudad se entregara sin resistencia. El rey don Juan y la reina doña Catalina habían huído ya a sus estados de Bearne. Mi abuelo tenía ocho años. Cuando me lo contó, recordaba, como si hubiese sucedido la víspera, cuando pasó aquel día.

Parece que Tomás Atondo cerró su taller para dirigirse a la puerta de San Nicolás, con toda su familia. Allí se encontraban, bajo el abrasador sol del verano, todos los beamonteses de Pamplona y más de uno que hasta entonces había sido agramontés, además de muchos indiferentes. El padrastro de mi abuelo no fue el más tibio en sus ovaciones cuando los regidores dejaron la llave de la ciudad en manos del castellano. Un amigo suyo no pudo menos que sorprenderse ante ese entusiasmo.

-¿Por qué ahora tan contento? -le preguntó-. En todos estos años jamás te has inclinado ni por unos ni por otros.

-Lo primero de todo, conservamos las cabezas sobre los hombros. Lo segundo, dicen tener bendición del Papa  y al Papa hay que obedecerle siempre. Y en tercer lugar, alguien tendrá que calzar a nuestros conquistadores.”

Esto, lo que puedieron ver y opinar alguno de los artesanos que vivían en los barrios, según la novela: conservar la vida, obediencia al Papa y aprovechar la ocasión. Lo que pudieran pensar los pertenecientes a la nobleza, caballeros, infanzones o hombres libres de la Navarrería…. ???

Para muchos, como hoy y como habrá sido siempre, lo que manda es el día a día, los imperativos de la vida cotidiana: cómo comer, tener trabajo, obedecer si es el caso, no buscarse enemistades, por el contrario pensar en beneficiarse de la situación, mejorar si es el caso, encubrarse si hay ocasión, medrar….y

los altos ideales de la patria, la lealtad, fidelidad, amor a sus reyes…defensa del reino no sabemos en cuántas cabezas pudiera encontrarse.

La vida era y posiblemente es más prosáica que los romanticismos que han creado los nacionalismos desde siglos pasados y las identidades personales que ha forjado la democracia individualista en que vivimos.

De ahí el relativizar toda interpretación maximalista que se quiere hacer por navarrismos de izquierdas y derechas, abertzales o españolistas, que simplemente están proyectando sus ideales en las mentes de las gentes de aquellos tiempos.

Todo esto, no es más que una reflexión inducida por la novela. La historia es otra cosa e investigadores hay y ha habido, pero en los tiempos que corremos deberíamos distinguir entre los objetivo y respetuosos con los hechos reales de aquellos tiempos y los que se dedican a interpretaciones subjetivas sin más fundamento que lecturas y opiniones periodísticas, que los hay y muchos.

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Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
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