Ermita de San Zoilo en Cáseda

Una escapada a este lugar, camino de Petilla, mi pueblo. La ermita de San Zoilo se ubica a unos dos kilómetros de Cáseda (Navarra), dirección Carcastillo. Entre curvas y montes de matorrales.

Mayor que muchas iglesias, este conjunto del siglo XIV es apreciado por su original cubierta de lajas. Su ondulación es el único exponente de la arquitectura religiosa Navarra de estas magnitudes. Particulares también son el arco de medio punto en el que se apoya la parte trasera de la nave, bajo el cual discurre un incipiente arroyo. Y, cómo no, su preciosa portada, con feroces bichas que estremecen y detalles que sorprenden. Una portada que adquiere una dimensión sobrecogedora vista desde el pintoresco patio medieval que une la basílica y unas antiguas edificaciones.

Características arquitectónicas.   San Zoilo es una sencilla y elegante construcción gótica del s. XIV, en su primera mitad. Califican su techumbre ondulada de “coqueta y graciosa”. La crestería se debe a que lajas de piedra se apoyan  directamente sobre las bóvedas, cuyos nervios, apuntados, revelan una fase avanzada del gótico del siglo.

La nave, única y  rectangular, mide 28×9 metros y está dividida en cuatro tramos. La luz entra por un rosetón situado encima del coro, por las ventanas del ábside y por un ventanal situado junto a la portada. La ermita, edificada en un periodo de transición, cuenta también con elementos románicos; escalera de caracol que facilita el acceso a un cuarto y a la cubierta; contrafuertes, espadaña (que alberga la campana) y el origen de la credencia, situada junto al ábside para servicio del altar.

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Su decoración tiene también reminiscencias románicas. En las ménsulas y capiteles aparecen: Daniel en el foso de los leones, un ángel con salterio, cabezas en  una pila bautismal, tallas vegetales, un guerrero, una escena infernal, un citarero, hombres y mujeres bailando… Bajo un cuerpo saliente y un tejadillo con cabezas de fieras y en un enmarque triangular, está la portada, gótica, otro de los elementos más llamativos de la ermita. Comenzó a construirse entorno a 1350. Abocinada y apuntada y con un guardalluvias, en sus claves tiene esculpidos seis escudos, el más alto, del obispo Barbazán, sobre el cual se halla el  gallo y las armas  de la dinastía de los Evreux. En la época reinaba Carlos II. La entrada está guardada por dos feroces bichas. En el tímpano aparece una figura con libro, que puede ser el Salvador o San Zoilo, una mujer, un hombre y dos jóvenes postrados. Los frisos corridos,  recogen escenas naturalistas, en las que el tiempo se encarga de robar la minuciosidad con la que fueron cinceladas. Las hay de exaltación del valor, con luchas encadenadas de guerreros contra dragones y fieras, o escenas de caza. Indicadoras de fidelidad, como el perro que guarda el castillo y el hombre que recibe a los caminantes. Las que alertan sobre los riesgos del juego – dos hombres juegan a los dados y uno mira- o censuran lo escatológico, pues aparece un cagón. En otras, aparecen mujeres lavándose el pelo o riñendo, criados, una mujer con un perro encima etc

Texto sacado de este documento de word.

Acerca de jauhaltesevilla

Jubilado, intento cultivar mis aficiones: historia, lectura, fotografía y salir de viaje con mi Furgo cuando puedo. Me interesa el presente, pero quiero especialmente entender el Siglo XX, sobre todo esta Europa nuestra.
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